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VICTOR IBARRA


Nació en Pirané, provincia de Formosa el 12 de Agosto de 1.936, hijo de Concepción Galeano y Fermín Ibarra, desde pequeño se inició en la música en la escuela primaria N° 36  de Pirané, desde el primer grado, cantando en las fechas de fiestas patrias. Continuando en la secundaria  en el colegio Don Bosco, el Salesiano de Resistencia, Chaco, decisión tomada por sus padres.
En las clases de música, de la mano del padre Rolando, gran cantor, practicaban vocalización, cierto día con toda la picardía y humor, entono como tenor las canciones que ensayaban. Todos se asombraron y sus compañeros le dijeron que sería amonestado.
Para nada ocurrió de esa manera, el padre le hizo vocalizar nuevamente, enseñándole el Ave María de Shubert, en versión española.
Todos los domingos cantaba, hasta que el obispo de Resistencia lo convoca para cantar en la misa de las nueve de la mañana, en el Colegio.
Un 21 de Septiembre, alumnos de la Escuela Normal y Nacional, lo invitan para cantar en el anfiteatro Todaro, el tema que prepara es Violetas Imperiales, cuya interpretación a la manera de Antonio Prieto, lo hizo popular, pero a pedido de sus compañeras interpreta el Ave María.
Sus compañeros que eran del interior de la provincia del Chaco, lo llevan a cantar en sus respectivas localidades, haciéndolo en Villa Ángela, Quitilipi, Sáenz Peña, Villa Verte, Castelli.
Una vez culminado sus estudios se dirige a Corrientes y posteriormente a Asunción, República del Paraguay, para estudiar abogacía, conoce a Casto Dano Martínez, que acompañaba tocando la guitarra a los pibes del Salesianito del Paraguay, e integrante del afamado grupo Los Tres Sudamericanos,  invitándolo a cantar con ellos.
A partir de ese momento, la carrera de abogacía queda atrás, participaba en las distintas presentaciones, jugó al fútbol en la cuarta especial de Nacional de Paraguay hasta los veinte años de edad.
Realiza el servicio militar en el Distrito 67 Formosa, Capital. Donde cautiva a sus superiores con su excelente voz, en cierta oportunidad canta en el domicilio del gobernador de la provincia, Coronel RE Augusto Sosa Laprida, convirtiéndose  en el "mimado" del mandatario.
Lo beca a estudiar canto y música, en el Conservatorio López Bouchardo, en Buenos Aires, el primero por aquel entonces en Sudamérica, el dinero lo cobraba Kiko Monsalve, Saturnino López, enviándolo al hotel donde vivía.
Estudia los dos primeros años interrumpiéndolo como consecuencia de la baja de la beca por cambio de gobierno en la provincia. Esto perjudica notablemente su carrera, obtiene el sustento  de sus presentaciones en las cantinas de la Boca, después de los partidos del club Xeneise, la Cueva del Zingarella, la más frecuentada, donde interpretaba Oh Sole Mio, entre otros temas.
Después de cada canción sobre una mesa le dejaban regalos hasta lo llevaban al hotel en Cangallo y Suipacha, donde compartía con los amigos.
Su ilusión era grabar un disco, conocía a todos los grandes de la época: Palito Ortega, Leo Dan, de quién grabo un disco en el sello RCA VICTOR, "La niña esta triste". Parecía que el éxito estaba cerca pues la difusión del mismo lo promocionó con una revista famosa de México, como el disco más escuchado pero no pasó nada.
Pasaron los días y Demetrio Ortiz lo invita a cantar sus guaranias los domingos al medio día en radio Splendid, acompañado por la orquesta del maestro Marafiotti, ahi conoce a un señor muy adinerado don Samuel, quien lo convoca a integrar el grupo musical de Alberto De Luque.
Recorren el país y graban un long play cuyo titulo fue "Amigos del Amambay", a dúo con Alberto, graba los temas "Campamento" y "Bandera de mi patria" y como solista "Alto Paraná".
El éxito lo abraza y pronto sale un viaje a Europa, preparan todo, los pasajes y el equipaje para la partida.
Su madre viaja a Buenos Aires a despedirlo junto al doctor Tonina, quien le comunica a Víctor de su grave estado de salud, que solo tenía un año de vida, ante esta situación reconsidera la propuesta y decide regresar con su mamá a Formosa, perdiéndose la gira.
Dios lo recompensó teniéndola por catorce años más, con el tiempo no se arrepintió del camino elegido.
Por tres meses el dolor de perder esa oportunidad, hizo que no cantara más.
Aunque nunca lo dejo definitivamente, cantó en los festivales de Pirané, compuso los temas OH PIRANE y ZAMBA PARA MI FORMOSA.
Cuando cumplió 50 años el festival de la ciudad de Pirané y la canción Oh Pirané, los organizadores no lo invitaron a participar.
Autor de varios temas más: "No te olvidare jamás", dedicado a su madre. "Lamento y Redención", dedicado a los aborígenes formoseños. "Un amigo" para todos los amigos que fue cosechando a través del canto. "No lo olvides al cantor" para todos los cantores del país.