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TERRON  DE  AZUCAR.


”UNA DULCE MELODÍA EN LA MUSICA FORMOSEÑA”.



En cada esquina de nuestros recuerdos, guardamos aquellos sentimientos que florecen cada vez que suenan los acordes de algún tema musical que sacude nuestro corazón.
A cada pasaje de la vida acompañan las travesuras de una juventud inocente, sana con el amor espontáneo en los versos de una poesía tratando de conquistar a la primera novia.
Corría el año 1.966, en la provincia se ordena el primer sacerdote Diocesano formoseño, el Padre Benito Alejandro López, sus primeros pasos lo hace en el barrio San Francisco, siendo designado cura de la capilla. Interesado por los problemas de las comunidades religiosas a su cargo, recorría cada uno de los hogares, dialogando y transmitiendo la fe en Dios, inclinándose en las dificultades de los jóvenes, niños y abuelos. Su espíritu emprendedor  y participativo recayó en la admiración de los jóvenes que veían en él al amigo, al hermano mayor, al padrino, a su confidente.
Sus ideas renovadoras lo caracterizaron en cada una de sus iniciativas, siempre aludía que la misa debía ser alegre y participativa, especialmente, por los jóvenes.
Anhelaba introducir la música para el acompañamiento de la liturgia, quizás, como producto de una pasión que nace en la parroquia Don Bosco, donde integró la banda de música ejecutando el clarinete, además de ser explorador y compartir las actividades de la iglesia.
En 1.968, llegan al barrio desde la localidad de Las Lomitas (interior de la provincia), la familia Garay domiciliándose en la esquina de las calles Las Heras y Libertad (hoy  Monseñor Pacífico Scozzina y Carlos Ayala) frente a la manzana donde se encuentra edificado el salón multiuso en el que se celebraba la misa y funcionaba el Instituto Privado San Francisco de Asís, con algunas aulas.
En la composición familiar se encontraban los hermanos, Francisco y Eulalio, que ya poseían conocimientos en la ejecución de instrumentos musicales, particularmente, la guitarra. En sus momentos libres practicaban utilizando un equipo a pila.
En sus visitas diarias a las familias del barrio, el Padre Benito, se acerca a ellos y  les comenta su proyecto, invitándolos a que hagan el acompañamiento musical en la misa, que se oficiaba los domingos en horario nocturno.
El Padre Benito, fue el primer sacerdote en el país que introdujo está modalidad  que causó asombro y a la vez cautivó a la juventud que asistía de diferentes barrios.   Aunque resistido en principio por los adultos, que pensaban que no era bueno para la iglesia, esto impulsó a la integración y conformación del grupo juvenil  de la capilla y junto a Caritas trabajaban por las obras de la iglesia, encabezados por el Padre que a la par de ellos sumaba su esfuerzo y dedicación.
Al notar el cambio producido, otros jóvenes se acercaron a los músicos y la banda se amplió. Los sábados preparaban los cánticos, el domingo por la tarde practicaban agregando a  su repertorio las interpretaciones de los grupos musicales de moda, entre pausa y pausa, una guitarra criolla equipada con micrófono y un amplificador que funcionaba con seis pilas, con los pupitres como batería, la juventud se deleitaba con las canciones y posteriormente participaban de la misa.  Persuadido el Padre Benito de las condiciones y el ímpetu de aquellos adolescentes por la música, les propone formar una” orquesta”, la respuesta fue al unísono  que sí, ya que la idea estaba latente, pero faltaban instrumentos.
El Padre Benito,  les consigue un préstamo de $ 10.000 a pagar en el término de un año, a partir de allí, recorrieron los lugares donde ensayaban los grupos existentes en Formosa, para adquirir los equipos que ya no ocupaban (algunos le cerraron las puertas). Compraron  dos guitarras de Buenos Aires, en contra reembolso, un bajo, un amplificador con su bafle a “Tito” Alaya  y otro a Omar Briscoli (integrantes del grupo Los Volcanes). Juan D. Benítez consiguió los cascos de una batería, sin parches, ni platillos, a la que la hicieron funcionar con parches de cuero (de vaca o gato) y los platos de la balanza del almacén de doña Plácida Canteros (madre de “Nino” y “sargento”).
Comenzaron los ensayos, siempre en la Capilla, conformándose el grupo por: 1° guitarra, LUIS STEVENS (alias sol de noche, piola nueva, sal fina); bajo eléctrico, EULALIO GARAY (a/ sargento); batería JUAN DOMINGO BENITEZ (a/ Lorenzo); 2° guitarra y voz, FRANCISCO DIGNO GARAY (a/ Nino Francis, hormiguita).
Al integrar el grupo juvenil, tenían acceso a las aulas de la escuela, por destino de DIOS, cierto día se reúnen  en una de ellas, escribiendo en la pizarra varios nombres que podrían tener el “conjunto”, y por votación bautizan al grupo como: TERRON DE AZUCAR.
Utilizando el salón multiuso, surgen los “matinés bailables” que convocaba no sólo a los jóvenes del barrio, la mayoría de los padres de familia no compartían la idea de las fiestas en el lugar donde se realizaba la misa, pero con la voz convincente del Padre Benito pasado el tiempo lo aceptaron. Se cobraba la entrada, parte de lo recaudado cubría el préstamo y la otra se destinaba para la Capilla. Pronto ganaron gran popularidad, especialmente en la platea femenina, al disfrutar las interpretaciones de las canciones románticas, que pasó a ser el sello de Terrón.
La convocatoria era cada vez mayor, y los dueños de las pistas de bailes se hicieron eco, acercando propuesta de actuaciones en diferentes escenarios. Juan Cáceres, propietario de la pista de baile y cine Avenida, les  ofrece contratarlos sin tener éxito al no llegar a un acuerdo económico, a la semana siguiente el dueño de la pista de baile 8 de Diciembre , Don Salustiano Bobadilla, del barrio San José Obrero, contrata a la orquesta produciéndose el debut oficial de Terrón de Azúcar un 20 de Agosto de 1.969, acompañando en el escenario al grupo paraguayo Los Electrónicos Disonantes, utilizando su grupo electrógeno al no contar con  energía eléctrica el barrio
Las presentaciones se sucedían una tras otras  cancelando antes de lo pautado el préstamo otorgado. Alternaban sus actuaciones en fiestas de cumpleaños de 15 años, casamientos, sin olvidar los bailes a beneficios en la Capilla del barrio junto a sus amigos del grupo juvenil. Su repertorio incluía covers , especialmente, de Los Galos, Los Ángeles Negros, Los Iracundos, Los Náufragos, La Joven Guardia, ente otros.
El carisma, la elegancia y la personalidad del grupo, encendió el fanatismo por parte de sus seguidores que los acompañaban en cada lugar. Los bailes populares daban inicio a las 22 horas aproximadamente, culminando a las 2.30- 03 horas de la madrugada. Los padres asistían con sus hijas y era toda una ceremonia invitarlas a bailar, más si al regresar la chispa del amor comenzaba a encenderse.  A los seis meses de su primera actuación, incluyen un órgano, instrumento que paso a ejecutarlo Eulalio Garay, ingresando como bajista JUAN DOMINGO LOZANO y HECTOR GARAY como 2° voz. Recorren todo el territorio provincial, trascendiendo las fronteras con actuaciones en Pilar, Asunción, Alberdi (República del Paraguay), General San Martín (Chaco). En el orden local, compartían escenario con las más destacadas orquestas: Los Latinos, Cerezo Rojo, Los Volcanes, Sistema Solar, Los Estudiantes, Grupo Salamandra, entre otros. Eran famosos los “dobletes” y “tripletes”, donde cada conjunto actuaba un máximo de 40 a 45 minutos.
Dedicados ya exclusivamente a la música, que llevaba la preparación y ensayos de los temas, se separan del grupo juvenil en el año 1.973 aproximadamente.
Transcurría el tiempo y Juan D. Benítez abandona el grupo, incorporándose RAMON ACOSTA (a/ monito), con tan sólo 9 años de edad debuta en la batería en el Club Patria, con la presentación estelar de Raúl Padovani.
Luis Stevens deja el grupo para radicarse en Buenos Aires reemplazándolo RAMON VILLALBA (a/ lopi), posteriormente se suman los instrumentos de vientos ingresando  los hermanos RUBEN BENITEZ Y ROLANDO BENITEZ.
Con la adquisición de un piano eléctrico, un clavicordio y un string, se incorporó como segundo tecladista MARCOS GALEANO (a/ paco). En el año 1.978, Ramón Acosta cumple con el servicio militar obligatorio ocupando su lugar su hermano, JOSE LUIS ACOSTA.
Compartieron escenarios con los músicos más renombrados del momento: Los Iracundos, Los Galos, Los Ángeles Negros, Los Náufragos, Los Linces, Katunga, Sociedad Anónima, Banana, solistas como: Palito Ortega, Dyango, Sergio Denis, Heleno, King Clave, ente otros, en sus visitas a Formosa.
A mediados del año 1.979 (Agosto-Septiembre aproximadamente), de regreso de una gira por el interior de la provincia, tienen un accidente automovilístico, la pick up en que viajaban da cuatro vueltas quedando las ruedas hacia arriba, marcando el comienzo del fin de la primera parte del grupo. Desde ese momento los ensayos tenían otro clima, poco entusiasmo, algunos integrantes ya no participaban de las practicas fue entonces cuando de común acuerdo deciden disolverse, cumpliendo previamente los contratos preestablecidos, era el año 1.980.
En el período 1.980-1.990, cada uno de los integrantes se incorporan a otros grupos locales o formaron uno distinto, pero ninguno permanecieron mucho tiempo, ya que Terrón de Azúcar, más que un grupo de músicos era un grupo de AMIGOS.
El año 1.995, marca un hecho importante en la vida musical de los terrones, motivados por el conductor del programa radial INOLVIDABLES Y ALGO MAS, Rubén Mendieta, que se emitía por F.M. 90.9 Stéreo Nacional de Radio Nacional Formosa, organizan una fiesta  popular, denominado el baile de la “Década”, en el club San Martín del barrio San Francisco, como paradoja del destino o como sí el Padre Benito, desde el cielo, quisiera volver a verlos y escucharlos.
Para esa ocasión Lorenzo Benítez volvió a sentarse en el banquito de la batería y en aquella noche hasta” sargento” se animo a tocar el bajo; invitados participaron en teclados Carlos Mansilla y  Oscar “Maky” Cáceres (ex Mate Cocido), junto a la guitarra y voz de Nino Garay.
En 1.997 se produce la refundación del grupo, con el mismo estilo de música, con CARLOS MANSILLA y CARLOS MIÑO en teclados y Nino Garay en voz y guitarra.
Los éxitos nuevamente iluminan a Terrón de Azúcar, actuando en distintos eventos acompañando a grupos de la “década” que visitan nuestra provincia, manteniendo vivo las nostalgias de un pasado inolvidable. Posteriormente se produce la separación de Carlos Mansilla y Carlos Miño, que forman su propio conjunto.
Con la misma inquietud juvenil y las ganas del primer día, como dejando su legado, actualmente está compuesto por los hijos de Nino; RICARDO GARAY (a/ riky) en batería; DARIO GARAY en 1° guitarra y voz;  y grandes músicos formoseños: ALBERTO JONHSON (a/ zapallo) en bajo y voz; JUAN JOSE VIERA teclados recientemente reemplazado por HERNAN JIMÉNEZ  y Nino Garay  2° guitarra y voz. En el año 2.000, realizan la apertura en  “LAPACHO” LT 88 CANAL 11 FORMOSA del programa Inolvidables y Algo Más en T.V., cantado junto a unos de nuestro embajadores de la música formoseña, KING CLAVE, interpretando canciones que hicieron vibrar de emociones a tantas generaciones.
En el año 2.003 se festeja en una fiesta popular en el club Patria los 34 años de vida musical con la iniciativa de Rubén Mendieta, presentando en sociedad una gacetilla con la historia y vivencia del grupo. Comparten escenario con El Grupo Milenio y Los Volcanes.
En el año 2.008 participan del reconocimiento a los MUSICOS CONSAGRADOS, de la ciudad de Formosa, organizado por el gobierno de la provincia, a través de la Subsecretaría de Cultura y el programa Inolvidables y Algo Más en T.V.,  actuando con la interpretación de dos temas musicales, en el teatro de la ciudad el 8 de Noviembre, con un marco espectacular de público.
Siguen vigente